¿Y ahora qué vas a hacer, Ariel?No bien se enteró de que no estaba en la lista de 18 convocados para enfrentar a Central, abandonó la concentración del Monumental con cara de pocos amigos. Era el mediodía de ayer cuando Ariel Ortega le sumó una mancha a la triste historia que protagoniza en su lucha contra la adicción al alcohol.
Es que el entrenador Leonardo Astrada le había pedido que se quedara a almorzar junto con sus compañeros, pero el Burrito no le hizo caso. No le gustó la decisión de quedar marginado incluso del banco de los suplentes y, ofuscado, se fue del club.
El jujeño había llegado a la concentración recién a las 8.30 de la mañana del sábado, cuando el resto del plantel había sido citado para el viernes a las 23.30 en el Monumental. Encima, quienes lo vieron aseguran que el estado físico del jugador no era el mejor...
Enterado de la situación, Astrada primero lo invitó a que se quedara pero en su cabeza ya rondaba la idea de marginarlo del equipo (por indisciplina) que al otro día enfrentaría a los rosarinos.
Así fue que Ortega permaneció dentro de la lista de 20 concentrados y el director técnico recién le comunicó ayer su decisión, la que no le cayó nada bien. El final del capítulo ya fue contado. En cambio, la historia continuará. ¿Cómo?
Lo que se puede vislumbrar es que el futuro del 10 como jugador de River es cada vez más difícil. Es que su contrato vence el próximo 30 de junio y este nuevo episodio no favorece su renovación. Aunque como sucede siempre en torno a Ortega, el panorama puede variar en cuestión de horas. Hoy, Astrada y Ortega volverán a verse las caras, ya que River se entrena en el predio de Ezeiza. Si bien trascendió que la idea inicial de la dirigencia encabezada por Daniel Passarella era marginarlo del plantel para que se someta sí o sí a un tratamiento para combatir su adicción, la realidad es que la Comisión Directiva le pidió al DT que elabore un informe detallado sobre el jugador para determinar luego los pasos a seguir. El Jefe, tal como sucedió en otras oportunidades, piensa que lo mejor es que el Burrito siga trabajando con el grupo...
Astrada ya pasó por una situación idéntica justo antes de su debut en esta etapa. El sábado 10 de octubre, previo al clásico contra Independiente, Ortega faltó al entrenamiento y Leo lo borró del equipo. Apenas 20 días después, el viernes 30, llegó tarde a la concentración, en mal estado, y le dijo que no tenía ganas de jugar.
Esa intención de retiro le duró pocas horas al jujeño y fueron en vano los consejos para que realizara un tratamiento. Es más, luego de un par de semanas, el ídolo volvió al equipo y todo parecía encarrilado. Pero una vez más llegó la recaída. Y, también una vez más, los interrogantes envuelven a Ortega. A pensar en el hombre. Después en el jugador.