CAHAIS -EN OFFSIDE- Y HAUCHE, MARCARON PARA LA ACADEMIACola de RatónEn el día del debut de Ayala, Racing estuvo en ventaja dos veces, pero no supo mantener la diferencia y Arsenal se lo dio vuelta. Fue 4-2 con dos goles de Obolo, uno de Galván y otro de Jara. De Olivera fue figura...
POR MAS QUE LO HAYA SEÑALADO EL RATON, OBOLO TERMINO VULNERANDO A LA DEFENSA DE RACING. EN LOS ULTIMOS MINUTOS, EL DELANTERO SILENCIO A TODOS EN EL CILINDRO. AY, ACADEMIA.
Eventual, pasional, divertido y triste a la vez -según de qué lado caiga la pelota-, el fútbol ofrece capítulos para que se sorprendan hasta los más incrédulos, los que creen tener la posta. En el regreso de Roberto Ayala al fútbol argentino tras quince años de recorrido en Europa, las fotos retrataron a Mauro Obolo, que le dio el triunfo a Arsenal con dos goles en los cinco minutos finales: 2-4 para los del Viaducto. Nada de sueños en celeste y blanco para la Academia. Nada. Sólo aplausos rivales y silbidos propios, atragantados por la bronca. La de anoche fue la segunda derrota consecutiva para el equipo de Claudio Vivas, entrenador que confió en Ayala para que ocupara un lugar desde el inicio. Con el aura de Roberto Fabián y con los años de experiencia no pudo torcer su propio rumbo y terminó derrotado por Arsenal, que aún no había sumado puntos, no había convertido goles y había recibido seis tantos... Cola de Ratón. La cabeza de león la tuvo el grupo que conduce Jorge Burruchaga.
Excepto por la euforia que se retroalimenta sin explicaciones concretas, Racing no hizo nada para ganar. Su entusiasmo, el que aturde en la tribuna, no se corresponde con el juego. Para muestra, De Olivera. El arquero fue la figura. Y tuvo que ir cuatro veces a buscar la pelota.
La historia arrancó mal para Racing. Porque gritó el primero, el de Cahais, sabiendo que ese cabezazo del defensor era turbio. Estaba en offside. Después se ahogó en ese pique de Jara -la rompió junto a Obolo- ante Ayala -sí, Ayala-. El delantero no perdonó y puso el 1-1 que iba a modificarse. Porque Hauche, Castromán y Bieler hicieron una jugada dulce que terminó en el grito de Demonio. Dos a uno. Y una cola larga de Ratón...
A los 27, Galván probó desde afuera, al palo derecho. Dos a dos. Y Jara, siempre Jara, comenzó a revolcar a De Olivera. Hasta que apareció un tal Obolo, no lo conozco, sólo lo corro... Le tiraron un centro y clavó el puñal de cara a los apasionados seguidores de Racing. De carambola, cuando a la noche le quedaba un minuto, selló el 4-2.
Debutó Ayala. Más allá del juego periodístico, de las ganas de promocionarlo, hay algo que no cambió: es Racing.n