La TV aprovecha un espacio que el cine deja vacanteAndres Fevrier
"El cine tiene que competir con la televisión, y ahora hay tantas películas de una hora maravillosas por TV. La serie 'The Wire', por ejemplo. Es perfecta, no se puede competir con ella. El cine tiene que ser algo diferente, tiene que dar objetos más extraños". Así explicó el gran director francés Arnaud Desplechin por qué sus películas (como la maravillosa "El primer día del resto de nuestras vidas") siempre duran más de dos horas.
Desplechin no se equivoca. "The Wire", que HBO emitió entre 2002 y 2008, no sólo es excelente sino que, además, ofrece algo que Hollywood parece haber dejado de lado: riesgos. Mientras el cine industrial apenas se atreve a apostar por inversiones seguras (secuelas, remakes, adaptaciones de best sellers o videojuegos), la originalidad aparece en la pantalla chica, sobre todo a partir de guiones tan intrincados como gancheros. El masivo fenómeno de "Lost", cuya sexta y última temporada podrá verse desde mañana en Argentina (ver página 12), es un buen ejemplo al respecto.
Desde que a principios de los noventa David Lynch le otorgó otra densidad a las series con "Twin Peaks" se ha recorrido un largo camino, en el que "Los Soprano", "Seinfeld" y "Six Feet Under" -por nombrar sólo algunas- deberían ser mojones infranqueables. De allí que cada tanto algún intelectual, algo alucinado pero no del todo, lance aquello de que si los grandes escritores clásicos vivieran escribirían guiones para televisión.