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SE ESTRENA "A PRUEBA DE MUERTE"
Extraños placeres
La nueva película de Tarantino, que llega con demora, es un homenaje al cine clase B y Z de los años 70. El creador de "Pulp Fiction" logra un film que entretiene con sensualidad y escenas de acción.

por sebastian clemente

Quentin Tarantino y Robert Rodríguez tuvieron una idea. Hacer dos películas y estrenarlas juntas, para homenajear a los largometrajes clase B y Z de los años 70, que se exhibían en los cines de barrio en función doble. Le pusieron "Grindhouse", como se llamaba a estas salas, por lo general viejas, que permanecían abiertas toda la noche y proyectaban películas en las que abundaba la sangre, el sexo y las persecuciones de autos. La idea, en los Estados Unidos, no anduvo como esperaba el par de directores. Todo el combo duraba 190 minutos, las críticas no ayudaron y la taquilla no recibió los ingresos ansiados. Conclusión: para salir de los Estados Unidos (debutó en 2007) "Grindhouse" se dividió en dos y así se estrenó. En diciembre se vio "Planet Terror", y hoy llega a los cines locales "A prueba de muerte".

Si en Estados Unidos no se logró el objetivo porque 190 minutos era mucho tiempo, los 114 que dura "A prueba de muerte" se pasan rápido. Sobre todo en la segunda mitad del film, cuando la acción le gana espacio a los diálogos y la cámara de Tarantino hace de las suyas.

El film cuenta la historia de Doble Mike, un personaje al que Kurt Russell compone con efectividad y matices: comienza siendo tenebroso, luego se vuelve simpático y hasta querible, para regresar más tarde a su estado original. Doble Mike (se llama así por su trabajo como doble de riesgo) anda por las rutas de Estados Unidos con un Chevy modelo 70, especialmente diseñado para su trabajo. De repente, saca lo peor de sí, y su vehículo se convierte en una máquina de matar con la que él experimenta un extraño placer. Enfrente de Mike están sus víctimas, un grupo de mujeres de las que Tarantino extrae sensualidad pura. Sydney Tamiia Poitier (hija del actor), Vanesa Ferlito, Rosario Dawson y Mary Elizabeth Winstead se suman a Zoe Bell, cuyo trabajo verdadero es como doble de riesgo, y a Rose McGowan, protagonista de un sensual baile al que vale la pena prestarle atención. Algunas de ellas se muestran como víctimas indefensas; otras, como Doble Mike, gozan con el peligro y no lucen tan dóciles.

De la mitad hasta el final, cuando la historia deja atrás los diálogos, interesantes, aunque un poco extensos, llega lo mejor. Una persecución a la que no le falta nada. Filmada con maestría, es pura acción y adrenalina. Víctima y victimarios se trenzan en una lucha entre el bien y el mal, para atrapar al espectador hasta la última frenada. n