viernes | 09.05.2008
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ARDE EL MONUMENTAL...
Cómo me voy a olvidar
River y San Lorenzo van por el pase a cuartos. El Ciclón ganó 2-1 en la ida. Sólo uno pasará. Y el que no llegue, cómo quedará.
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¿El duelo del año? Puede ser. ¿Choque clave? Seguro. ¿Partido bisagra? También. Por una vez, permítanse todos los lugares comunes para graficar el encuentro de esta noche entre River y San Lorenzo, en la revancha por uno de los octavos de final de la Copa Libertadores.

Es que serán 90 minutos que significarán un quiebre en la historia de los enfrentamientos entre ambos equipos. Marcará el pase a cuartos de uno y la despedida del otro, con el consuelo -y la pesada obligación- de seguir peleando en un Clausura en el que los dos comparten la punta.

Por un lado, el silencio hermético de Diego Simeone, que ya lleva cuatro días desde la derrota en el superclásico, en un ambiente donde reina la confianza pero que puede rotar a tensa inquietud si tocara la eliminación.

Sí, porque enfrente estará nada menos que Ramón Díaz y toda su verborragia, que ya empezaron a calentar el juego con las declaraciones contra uno de los jueces asistentes. En el medio, la azulgrana de D'Alessandro le suma una dosis de morbo al partido, algo que no llegan a lograr los pasados cruzados de Tuzzio, Abreu o Placente.

El Ciclón llega con más ánimo por el 2-1 de la ida y con la ilusión copera en alza, justo en el año del centenario. Pero River también tiene una cuenta pendiente en el continente. A todo o nada. Uno solo puede seguir.

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