viernes | 09.05.2008
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COPA LIBERTADORES
Me vuelve loco tu forma de ser
¿Que Cruzeiro tenía ventaja por el gol de visitante y por el calor del Mineirao? Boca, que juega como un campeón, le ganó 2-1. En cuartos de final chocará contra Atlas.

¿Será que la clave de Boca, el de estos tiempos, es que trasciende al entrenador que esté sentado en el banco en una época donde son pocos los clubes que pueden dar tamaña prueba de identidad? El espíritu del equipo está templado por una generación ganadora. Si en definitiva al fútbol juegan los jugadores, no habría más vueltas para darle al tema. Más allá de la calidad de cada uno, el atributo distintivo es el temperamento para pararse en estas situaciones extremas donde muchos, superiores en los papeles, flaquean. Mezcla dosificada de experiencia y fortaleza anímica, Boca puede hacerlo mejor o peor, pero sabrá ajustar dinámica, movimientos y garra -o esa palabra que a usted se le vino a la mente- a los requerimientos del partido. No es casualidad entonces que en la tardecita de ayer, en un estadio con setenta mil personas gritando y pidiendo en portugués, once tipos pisaran el césped alto y ardiente del Mineirao y se pusieran, en menos de 45 minutos, 2-0. Así se plantó Boca. Eso fue lo que le demostró al Cruzeiro, que evidenció su respeto por el campeón de la Libertadores.

Sí, llegó el descuento. Pero la sensación sobrevoló en el ambiente y brotó de los televisores: Boca sabe qué hacer en estos cruces. Otra actuación histórica para Boca, en una cancha imposible, frente a un rival brasileño. Ahora, que está en cuartos, irá mano a mano frente al Atlas, a quien ya conoce, con el que perdió y ganó.

Abrió Palacio, en la más difícil. Enterró Palermo, en su lugar en el mundo: de cabeza en el área. Con sólo trece partidos en Primera, el pibe Monzón clausuró su lateral -él, en esencia, es central- y se proyectó, siempre, hacia la gloria. Dátolo agigantó su imagen de tipo imprescindible y participó en los dos goles. Riquelme chapeó, jugó sin hacerlo como lo dice su estirpe. Pero cuidó la pelota cuando quemaba.

Ischia, en silencio, repasa. Se para en el presente y canta: me vuelve loco tu forma de ser.n